Entre lo poco que sé de la vida, se que nada vale la pena sin alguien que te haga ser totalmente incoherente. Ni flores, ni velas, ni grandes joyas. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca o tus yo qué va.

No hay comentarios:
Publicar un comentario